1998 · Fortuna Virilis - Decibel




Productores: Decibel, Alejandro Ruíz.
Jorge Beltrán: Ingeniero.
Grabación: 20 y 26 de agosto; 23 y 10 de septiembre de 1988.
Estudios: Guanábana.
Mezcla: Decibel, Lorenzo Lagrava.
En: Estudio 745.
Discográfica: Momia Discos.
N° de catalogo: Momia CD 09.
Humberto Wetzel: Diseño.
José Manuel Schmill: Ilustraciones.

"Un agradecimiento a la familia Alvarado por su hospitalidad y a Victor Baldovinos por su ayuda."


Pistas:

01 El Club Los Incomparables.
4:36
02 La Charamusca.
4:17
03 Kame Hame Hop.
4:21
04 Man Ray Mantra.
3:13
05 Maldoror.
5:56
06 Zeliscar Y Zetulba.
3:10
07 La Espuma De Los Días.
3:01
08 Del Asesinato Considerado...
10:24
09 Caramatexi.
7:22

Tiempo total: 43:21 minutos.



Contraportada.

Disco.

Booklet.

Booklet.

Booklet.

Booklet.


Decibel:

Alejandro Sánchez: Violín, violín z, bajo, violectra barítono.
Carlos Robledo: Piano, sintetizador, percusión, loops. 
Carlos Alvarado: Sintetizador, saxofón soprano, clarinete bajo, percusión.
Jaime Castañeda: Batería, caja de ritmos, percusiones.
Walter Schmidt: Bajo, loops, percusión, juguetes, voz.

Con:

Juan Carlos Ruiz: Fagot (pista 1).
Kimberly Beltrán: Voz (pista 5).



2 comentarios:


  1. Decibel es un puntal definitivo en la conservación y reformulación del rock in opposition en la escena vanguardista mexicana. Aunque su discografía es muy espaciada, la banda ha mantenido una creatividad e inquietud tremendas, a juzgar por el material recogido en “Fortuna Virilis”, su segundo disco, editado en 1998, veinte años después del disco debut “El Poeta del Ruido”. Una edición posterior contiene cuatro bonus tracks provenientes también de sesiones de grabación realizadas en los 90s.

    El quinteto que aparece registrado en los créditos de este disco queda como la formación definitiva de Decibel. A diferencia del mencionado disco debut, “Fortuna Virilis” exhibe un uso más extensivo del explayamiento instrumental y una presencia no tan absorbente de recursos manipulatorios (efectos de consola, cintas). Esto quiere decir que Decibel deja de fijarse un poco en Henry Cow (etapa “In Praise of Learning”), Dedalus y Faust (su faceta más “ingenieril”) para conquistar una voz nueva dentro de la mentalidad postmoderna propia del RIO. En este sentido, “Fortuna Virilis” llega a ser la máxima manifestación del valor musical de Decibel.

    ‘El Club de los Incomparables’ establece un entusiasta caos de free-jazz desarrollado en una alternancia de pasajes lacónicos y extrovertidos. ‘La Charamusca’ se focaliza en cadencias étnicas sobre las que el clarinete bajo y varios sonidos digitales completan el cuadro hipnótico, como una celebración en el limbo.

    Lo étnico continúa marcando la pauta sonora en ‘Kame Hame Hop’, aunque esta vez se maneja una clave jazz-fusión a través de la típica vena experimental de la banda: lo celebratorio queda más desarrollado, y sin ser algo netamente lírico, definitivamente emana cadencias ágiles y amables. ‘Man Ray Mantra’ es todo un ejercicio de visceralidad concreta donde los oficios de los artefactos de grabación articulan los sonidos de cuerdas, sintetizadores y percusiones que se van vertiendo: porta un dinamismo muy vital que fácilmente dejaría envidiosos a unos Art Zoyd o unos 5uu’s.

    Más adelante, ‘Zeliscar y Zetulba’ desarrolla un esquema sonoro muy similar, aunque esta vez se enfila bastante más hacia lo tétrico; más cercano a un Universe Zero que a un Art Zoyd. Estando engarzado con ‘La Espuma de los Días’, la base monótona de este tema funciona como un aterrizaje natural para ‘Zeliscar y Zetulba’. Antes de ambos temas, ‘Maldoror’ desarrolla unas atmósferas mucho más relajadas, retomando en parte las cadencias exhibidas en el tema 3, pero con un realzamiento innegable del misterio: eso se debe a que el aspecto minimalista está más explícitamente desarrollado.

    Con su extensión de 10 ½ minutos, ‘Del Asesinato Considerado Como?’ desarrolla un sólido ejercicio sonoro reconstructivo donde la desafiante libertad del jazz vanguardista, el minimalismo, el retorcimiento perverso de la fusión y la vibración surrealista de la musique concrete comulgan mutuamente en un ensueño sonoro tan envolvente como inescrutable. Dado que comienza con arrullos fluyentes de un riachuelo, ‘Carametexi’ revela desde sus primeros segundos una continuidad bien definida con los ambientes exhibidos en la pieza anterior.

    En todo caso, la pieza tiene su enfoque central en la abundancia de juegos percusivos (tanto normales como de utilería): en algún lugar del medio, emergen capas de sintetizador que instauran momentáneamente un matiz cósmico al asunto, y más tarde, los sintetizadores retornan para añadir densidad a las cadencias de base. ‘El Brillo’, con sus climas frontalmente oníricos, cierra oportunamente el repertorio oficial.

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    1. El primer bonus track, ‘Contranatura’, consiste en un soundscape vocal basado en una distorsión digitalizada de un discurso gutural. Muy diferente es ‘Espejismo’, que ofrece un clima más ceremonioso, oscilando entre lo tétrico y lo evocativo, utilizando cadencias fusionescas y ambientaciones exóticas en un esquema explícitamente inquietante. Más que ningún otro tema, ‘Espejismo’ nos muestra la faceta estilizada de Decibel.

      Tras estos bonus del año 1992 siguen otros dos bonus de 1996. ‘Alejándose del Lugar’, que dura 12 minutos, comienza como un ejercicio de free-jazz bien amalgamado con la sombría inquietud de un Univers Zero 77-81; no pasa mucho tiempo antes de que el grupo se sumerja en vaivenes sonoros aleatorios en los que la anarquía gesta una incontenible magia sonora que destruye esquemas y desafía confines.

      Finalmente, ‘Lluvia Dorada’ prosigue con el espíritu intenso de la pieza precedente, aunque esta vez totalmente decantado hacia las vibraciones delirantes inspiradas en el free-jazz. Da la impresión de que se trata de una toma inconclusa de grabación, pues el fade-out llega de repente, sin gradualidad. De este modo concluye esta edición en CD de “Fortuna Virilis”, una obra suprema dentro de la vertiente vanguardista del progresivo.

      Decibel es un nombre escrito con perennes letras doradas en la tradición del rock vanguardista mexicano – un ítem especialmente valioso para los fans progresivos de amplia receptividad vanguardista.

      César Mendoza.

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